Vista aérea de una región chilena con zonas rurales y urbanas, simbolizando innovación territorial.

Hay que cortar la CORFO dependencia… en Santiago

📢 compártelo en tus redes

Revisando la lista de finalistas del Premio Nacional de Innovación Avonni 2025 encontré algo que ya sospechaba: la Región de O’Higgins no aparece. En cambio, las regiones presentes… Los Lagos, Los Ríos, Biobío, Valparaíso; son las mismas que llevan años construyendo ecosistemas sólidos, donde los emprendimientos tienen redes reales y capital social que los respalda.

En mi región, O´Higgins, dinero no ha faltado. Se han invertido millones en fortalecer el “ecosistema” emprendedor. El problema es otro: se reparte siempre entre las mismas instituciones, como si la innovación tuviera dueños de apellido conocido. Y cuando surgen voces que incomodan, se les margina, aunque algunos somos verdaderos monos porfiados. En O’Higgins, y hasta donde sé en otras regiones, la disidencia se trata como un ruido que hay que bajar, no como una oportunidad de mejorar.

Por eso me sorprende, y a la vez me confirma todo, la reciente entrevista de Hernán Cheyre, ex vicepresidente ejecutivo de Corfo (2010-2014), quien propone “cortar de una vez por todas la Corfo-dependencia”. Suena elegante en la comodidad de Santiago. Pero en regiones donde los ecosistemas son frágiles, esa frase no es un llamado a la autonomía: es una sentencia de abandono.

En la capital se puede hablar de “cortar el cordón” porque hay universidades que incuban, inversionistas que arriesgan, medios que celebran, redes que sostienen. En regiones, Corfo no es un respirador artificial: es a veces el único oxígeno. Lo que necesitamos no es menos Estado, sino un Estado que cumpla sus propias promesas: que pague en menos de 30 días, que simplifique rendiciones, que deje de medir innovación solo con eventos con actores de teleseries, globos y challa.

La verdadera dependencia no es de Corfo: es de un centralismo que reparte recursos en círculos cerrados y que, cuando mira hacia regiones, lo hace solo para la foto. Si queremos cortar algo, cortemos eso: la costumbre santiaguina de decidir quién innova y quién merece respaldo.

Innovar en O’Higgins, y en tantas otras regiones, es correr una maratón cuesta arriba mientras en Santiago discuten si la pista es necesaria. Por eso seguimos insistiendo, porque cada premio que ganamos, cada proyecto que nace, es una prueba de que la innovación no tiene domicilio exclusivo.

¡Gracias por unirte a nuestra comunidad!

Tu correo estará seguro con nosotros

📢 compártelo en tus redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Carrito de compra